sábado, 29 de marzo de 2014

Tu casa

Me gustaría ser tu casa.
Nada más que tu refugio.
El sillón que abraza tus músculos cansados.

Me gustaría ser tu abrazo.
Las paredes que tienen ojos, pero no hablan.
Me gustaría ser tus muros.

Me gustaría ser tu inmueble
para no seguirte jamás,
sólo esperarte.

Me gustaría ser el inicio de tus viajes
y el final de tus problemas,
pero no estar nunca en medio.

Me gustaría ser tu alfombra,
tu mascota, tu cama, tu candil.
Todo aquello que te recibe con alegría,
sin preguntarte dónde has estado.

Me gustaría ser tu valor,
tu espina.
Me gustaría ver tus ratos,
sobre todo los tristes.

Me gustaría sólo dar,
ser tu despensa, tu cocina.
Ser el lugar de tu paz,
ser tu hogar, tu chimenea.

Ser el fuego cuando el tuyo se apague.
Ser tu incienso, tus sales de baño.
Ser el amor, incombustible.
Esperar mi ruina
cuidándote.

domingo, 23 de marzo de 2014

Mi estanque

Es imperceptible.
Vive
en un mundo
entre lienzo y bastidor.

Es la que espera
entre las cortinas de un parpadeo.
Es el pie desconocido
que mora bajo las mesas.

Es una línea de luz
en el horizonte blanco,
sin curvas nerviosas
ni cambios.

Es el suspiro
entre dos comas,
es un mundo desconocido.

Siempre está,
me escribe entre líneas,
ni se la ve
ni desaparece.

Es un estanque
que no se refleja,
es sólo todo para alguien.

Me escucha y me sigue,
me cuida
sin por qué ni cómo.

Es un mundo escondido
de paz infinita.

Es mi persona
preferida.